viernes, 10 de abril de 2009

Sigue el rastro

La brisa atraviesa los árboles con delicadeza. El sonido que produce el follaje no deja oir los pasos de una figura que pasa entre ellos, alerta, atenta a cada movimiento inusual entre los arbustos, a cada sonido. Comienza a correr, algo ha oído. Sabe que no debe de permanecer más tiempo al descubierto. Su corazón palpita a gran velocidad para poder trabajar al ritmo al que el cuerpo le exige. Escucha una brisa que sigue su camino a poca distancia, puede sentir la presencia de algo, hasta que un silbido cruza a gran velocidad, ronzándole, y golpea el árbol que tiene enfrente. Al verlo, cambia su trayectoria bruscamente, tratando de evadir a su perseguidor, pero no es lo suficientemente rápido: un segundo silbido se acerca a gran velocidad y el proyectil que lo produce impacta en su cuerpo. Todo ha acabado para él, aunque siente alivio, siente que es su hora. Su visión se desvanece, un negro profundo le rodea, y su corazón deja de palpitar…

Oropher se acerca al ciervo que yace muerto por su flecha. Antes de comprobar su estado, agradece a la madre naturaleza el regalo que le ha proporcionado. Podrá dar de comer un día más a su gente.

Su familia, como las de otros muchos elfos, lo había instruido en las artes de la caza y el rastreo para algún día llegar a ser uno de los guardias del reino. Pero él siempre tuvo la sensación de que no permanecería toda su vida en los bosques de Lorien..

Cuando llega al pequeño asentamiento donde vive, un elfo con varios montaraces como él lo están esperando.

- Oropher Tasartir, has sido convocado por nuestros señores Celeborn y Galadriel, señores de Lorien. – dijo uno de los montaraces.
- Con mucho gusto iré a presentar mis respetos, ¿a que se debe sir…?
- Haldir, montaraz guardián de la entrada de Lorien. Y ahora por favor, sígueme.

Después de seguir a Haldir hasta la corte de los señores de Lorien, Oropher se presenta ante ellos y se arrodilla:
- ¡Oh! Señores de Lorien, ¿Por qué me habéis convocado?
- Tenemos un misión importante para ti, y creemos que eres digno de realizarla – dijo Celeborn avanzando un paso hacia Oropher.
- Lo que sea por vos, mi señor pero, ¿por qué yo? Soy un humilde montaraz de entre muchos – dijo Oropher sin levantar la vista
- Conocerás la respuesta allí donde vas. Debes de ir a Rivendel, pues tienes que ayudar al cometido de un hermano nuestro. Su nombre es Oleron Nyther, un clérigo que sacrifica su vida por proteger a los nuestros – dijo Celeborn.
- Sí mi señora, partiré mañana al alba.
- Muy bien, puedes retirarte, y que la luz te proteja. – dijo Galadriel posando su mano sobre la cabeza del elfo.

***

Días más tarde, Oropher llegó a Rivendel y comenzó a buscar a Oleron. "Oleron Nyther ...¡ah, sí! -dijo uno de los elfos a los que preguntó- Nuestro clérigo ermitaño... creo que nadie sabe cuando nació realmente. Todos en la ciudad de Rivendel le recordamos porque su aparición fue después de la Gran Guerra contra Sauron...

Trasfondo de Oleron.

3 comentarios:

  1. Ese soy yo! Mola mi trasfondo, pero me tenías que haber liado con Galardiel, que menos después del paseíto que me he dado para llegar a Lorien XD

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