"Oleron Nyther ...¡ah, sí! Nuestro clérigo ermitaño... creo que nadie sabe cuando nació realmente. Todos en la ciudad de Rivendel le recordamos porque su aparición fue después de la Gran Guerra contra Sauron, pensábamos que ya todos los de nuestra raza, sin contar con nuestros hermanos de Lorien, estaban ya dentro de las fronteras o habían partido hacia las Tierras del Oeste. Ni siquiera nuestro señor Elrond ha querido dar información sobre él, parece ser que su cometido es grave.”
“Sí, claro que le conozco, vive en la frontera este de nuestro reino. Vive solo, rodeado de sus libros, casi nunca se le ha visto en público. Yo personalmente le llevo sus peticiones, nada fuera de lo normal. Algún que otro libro de astrología, poesía, aunque a veces pide relatos antiguos, de cuando nuestros inicios en la Tierra Media. Dicen que se le puede ver pasear por los bosques los días de luna llena, observando los cielos y escribiendo en sus cuadernos, pero poco se sabe de él.”
“Dicen que hoy va a haber una reunión publica, y parece ser que Oleron va ha hablar en público, por primera vez desde su llegada. Casi nadie sabe como es siquiera su voz, sólo algunos privilegiados y los lideres de los elfos. Parece que ha mantenido varias reuniones, pero nadie sabe nada de ellas. Ven, nosotros vamos a verle hoy como público.”
La zona de reunión está completamente abarrotada. Todos los presentes se muestran curiosos, callados, en señal de respeto hacia nuestro señor Elrond y su hija, situados en la zona central. Un murmullo comienza a surgir de uno de los rincones y el público comienza a dejar paso a una figura delgada y alta. Su piel es tan blanca que destaca incluso entre la de los otros elfos. Oleron termina su viaje, saluda a los líderes y se coloca en el centro de la zona de reunión. Una voz ronca por el desuso articula palabras perfectamente elegidas, sin el mínimo temblor.
"Tras años de formación, meditación, y lecturas, he decidido abandonar la ciudad por un bien mayor. Parto para evitar una catástrofe que está por llegar, una catástrofe que podría causar la desaparición de los elfos de la Tierra Media."
La gente contiene el aliento, esperando la reacción de su señor, Elrond, pero al ver que mantiene un talante serio y callado, demuestra estar de acuerdo con las palabras de Oleron.
Al día siguiente, sin previo aviso, Oleron desapareció de Rivendel, sin decir la dirección que tomó.
“Sí, claro que le conozco, vive en la frontera este de nuestro reino. Vive solo, rodeado de sus libros, casi nunca se le ha visto en público. Yo personalmente le llevo sus peticiones, nada fuera de lo normal. Algún que otro libro de astrología, poesía, aunque a veces pide relatos antiguos, de cuando nuestros inicios en la Tierra Media. Dicen que se le puede ver pasear por los bosques los días de luna llena, observando los cielos y escribiendo en sus cuadernos, pero poco se sabe de él.”
“Dicen que hoy va a haber una reunión publica, y parece ser que Oleron va ha hablar en público, por primera vez desde su llegada. Casi nadie sabe como es siquiera su voz, sólo algunos privilegiados y los lideres de los elfos. Parece que ha mantenido varias reuniones, pero nadie sabe nada de ellas. Ven, nosotros vamos a verle hoy como público.”
La zona de reunión está completamente abarrotada. Todos los presentes se muestran curiosos, callados, en señal de respeto hacia nuestro señor Elrond y su hija, situados en la zona central. Un murmullo comienza a surgir de uno de los rincones y el público comienza a dejar paso a una figura delgada y alta. Su piel es tan blanca que destaca incluso entre la de los otros elfos. Oleron termina su viaje, saluda a los líderes y se coloca en el centro de la zona de reunión. Una voz ronca por el desuso articula palabras perfectamente elegidas, sin el mínimo temblor.
"Tras años de formación, meditación, y lecturas, he decidido abandonar la ciudad por un bien mayor. Parto para evitar una catástrofe que está por llegar, una catástrofe que podría causar la desaparición de los elfos de la Tierra Media."
La gente contiene el aliento, esperando la reacción de su señor, Elrond, pero al ver que mantiene un talante serio y callado, demuestra estar de acuerdo con las palabras de Oleron.
Al día siguiente, sin previo aviso, Oleron desapareció de Rivendel, sin decir la dirección que tomó.
solo busque una excusa para sacarte de ahi, nadie de fuera de Rivendel sabe nada de lo tuyo, y lo que se avecina todos los sabemos, la guerra del anillo.
ResponderEliminarHasta ahora, parece el trasfondo mejor narrado.
ResponderEliminarNo empecemos con las envidias. Mader fucker
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